La Cultura Libre da un paso más allá del comercio justo o el trueque pues los bienes culturales pueden ser compartidos sin merma para las partes. Permite conciliar usos comerciales con el regalo de bienes culturales poniéndolos al alcance de millones de beneficiarios potenciales, genera "per sé" autoridad moral para respetar la cadena libre de redifusión, supone una ALTERNATIVA AL USO ESPECULATIVO Y ELITISTA DE LOS BIENES CULTURALES y combate la cruzada policíaca contra el DERECHO A COMPARTIR.
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